El irresistible encanto de la coctelería
Le proponemos un breve recorrido histórico por este mágico arte de mezclar bebidas desde su nacimiento a finales del siglo XIX, así como diversas recetas para refrescar las noches y días de verano La coctelería es como una ciencia exacta: una alquimia en la que el buen hacedor (el barman) dosifica con sabiduría unos cuantos ingredientes para obtener un resultado que a los que estamos al otro lado de la barra, más que exacto, nos resulta casi mágico. Así por ejemplo, el escritor Manuel Vázquez Montalbán –un sabio en estas lides– decía que ‘los cócteles son un asunto tan urbano como los taxis y la novela negra, los tres soportes culturales que hacen tolerable a la ciudad’.
En busca de la perfección líquida, los hombres han venido mezclando y combinando los distintos destilados con zumos, agua, azúcar y otros mejunjes desde finales del siglo XIX. Así, durante las décadas ‘20 y ’30 (y a causa de la prohibición que impuso la ‘ley seca’) en Estados Unidos la gente destilaba sus propios alcoholes y necesitaba mezclarlos con refrescos y zumos para mejorar su sabor.
Tras la Segunda Guerra Mundial, la coctelería se convirtió en una pasión que ha ido ganando adeptos en todo el mundo, consagrando algunos cócteles que hoy se consideran universales.
Aunque durante algún tiempo el mundo de la coctelería pareció entrar en declive, las tendencias actuales demuestran que esta saludable costumbre ha regresado definitivamente. Porque hoy los cócteles vuelven a ser un símbolo de distinción, en bares de nuevo cuño, barras clásicas rescatadas del olvido e incluso en las mesas de restaurantes de postín, que llevan el cóctel al plato en reinterpretaciones culinarias donde no se echan en falta las técnicas de vanguardia, como la utilización del nitrógeno líquido (el peculiar mojito de Paco Roncero en La Terraza del Casino madrileño) o la deconstrucción (el gin tonic helado de Pedro Subijana en el Akelarre donostiarra).
En cualquier caso, la magia de esta bendita alquimia denominada coctelería continúa residiendo en los brebajes más clásicos, con recetas tan inmejorables –a pesar del paso del tiempo– como la del dry martini, el daiquiri, el negroni, el cosmopolitan, el bloody mary o el gin fizz. Son auténticos clásicos del placer más mundano y cosmopolita que bien vale la pena disfrutar. ¿Quiere aprender a prepararlos en su propia casa? Aquí debajo encontrará la receta de algunos de ellos. |